Si había algo que me gustaba de vos era como pelabas la naranja.
Con amor para que no se lastimara, hacías una larga serpentina con la cáscara.
Tenías una gran destreza para sacarle todo lo blanquito con el cuchillo.
Uno por uno y suavemente, como arrancando la piel de plasticola.
Cuando brillaba cualquiera pensaría que era el momento de mancharse los dedos.
Pero no.
En ese instante ya me daba un poco de bronca, porque estaba ansiosa esperando el momento de verte saborearla.
Con el filo preciso y lento separabas los gajos y no se perdía ni una sola gota de jugo.
Entonces si.
Nunca había visto algo así, y toda esta operación en manos de alguien como yo hubiera sido una catástrofe.
Deberías saber que cada vez que como naranja trato de imitar cada paso pero siempre siempre me pierdo antes de empezar.
Foto y texto: Veroka
Foto y texto: Veroka






