Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros. Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo.
Dice el almanaque que aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es: pero esta noche mi cuerpo desnudo te está transpirando.

Ventana sobre una mujer (III) - E. Galeano
Foto: Veroka